IGNACIO PARICIO

CONVERSES A L’ETSAB.

Entrevista realitzada pel col·lectiu Rusc al març  de 2016.

Lloc. Despatx personal d’Ignacio Paricio.

Participants.

 

IGNACIO PARICIO.

Ex-catedràtic del Departament de Construcció de l’ETSAB.

Ex-professor del Departament de Projectes de l’ETSAB.

Membre associat juntament amb Lluís Clotet de la firma “Clotet.Paricio & Assoc.”

 Guanyador del premi FAD en diverses ocasions.

Guanyador del premi Nacional d’Urbanisme.

Guanyador del premi Nacional de patrimoni cultural de la Generalitat de Catalunya.

Ha col·laborat amb l’ITEC com a director de diverses investigacions.

President emèrit de l’associació AxA, Arquitectes per l’Arquitectura.

 

 Aquesta és una versió reduïda de la conversa. Per a descarregar la versió íntegra sols cal que premeu l’enllaç que deixem a continuació:

ENTREVISTA SENCERA

Aquest cop ens apropem fins la casa de l’entrevistat caminant. Muntanya amunt, pujem fins a trobar el lloc correcte. Tot i l’experiència de la primera entrevista amb l’Ibon i el Josep, el nerviosisme no ens acaba de marxar. Això sí, estem preparadíssims! Ens rep l’Ignacio amb la seva habitual simpatia, sempre somrient i content de veure’ns tant entusiastes. Fins i tot fem un petit “tour” per la casa,  acabant al seu petit despatxet propi. Un lloc realment acollidor. Ens instal·lem, deixem les coses, despleguem preparatius…

Càmeres col·locades, fulls preparats i les ganes intactes.

Comencem!

 

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  RUSC

Comenzamos con la presentación. Quién es Ignacio Paricio?

 IGNACIO PARICIO

Auto describirse, siempre es difícil, ves sobre todo los errores. Hay un proverbio masái que dice si quieres ir deprisa ve solo, si quieres llegar lejos ve acompañado”. He ido demasiado deprisa. He hecho muchas cosas, todas muy pronto, he llegado muy lejos. Pero no donde hubiese llegado si hubiera trabajado más en equipo.

Aconsejaría a la gente que escuche más, que haga más caso a los demás, que participe, que vaya un poquito más despacito. Hice la carrera mientras hacía la mili, casi mal terminada estuve un año en París… Mi orientación hacia los temas técnicos era por facilidades innatas, pero no me dejó lugar para observar los fenómenos más globalmente.

Monté mi vida con tres apoyos. El primero ha sido siempre la escuela, dónde he estado 46 años y 8 meses de profesor. Ha sido una actividad muy importante he recibido más de lo que he dado. Teniá trabajos de investigación; el ITEC, IMAT, i en ASCAMM y a la vez el despacho profesional, primero con Roberto Terradas y luego con Lluís Clotet.

 RUSC

Al filo con lo que comentabas, tu estudiaste en 1960, yendo a París era al 1968…

 IGNACIO PARICIO

Sí, del 1962 al 1968, y fui a París en septiembre del 1968.

RUSC

¿Cómo era el Ignacio Paricio estudiante? En una época radicalmente diferente y seguro que mucho más conflictiva.

 IGNACIO PARICIO

 En aquella época diciendo que no, teníamos razón.  Ahora tenéis el problema de que la escuela esta medio bien. Nosotros nos negábamos a los temas religiosos, buscábamos liberaciones sexuales ¡que no conseguíamos en absoluto! [riu]. Nos parecía que diciendo que no a todo siempre teníamos razón. Llegamos a la escuela de arquitectura diciendo que todos los profesores eran unas mierdas y teníamos bastante razón. Sacamos a un montón, por razones políticas o pedagógicas, y nos pusimos nosotros. Nada más terminar la carrera yo fui profesor de proyectos porque unos alumnos me invitaron.

La vida en Barcelona fue bastante formativa, porque la familia vivía en Manresa, y el tipo de vida aquí, en residencias y pisos, fue un momento bastante especial, vivíamos muy libres. Pero como os digo, siento que no aprendí bastante en la carrera.

 RUSC

Tuvimos un profesor, Modest Masides, que nos explicaba cómo ellos en la universidad montaban grupos e iban por su cuenta para tratar de aprender lo que la universidad no les ofrecía.

 IGNACIO PARICIO

Debo reconocer que lo que no dedicaba a la escuela, lo dedicaba a divertirme. Nos ayudábamos y nos citábamos, pero solo para preparar exámenes y a veces alrededor de algún profesor. Oriol Bohigas fue el primero, pero fue cuando ya había acabado.

 RUSC

Nos gustaría preguntarte por la evolución que ha sufrido la arquitectura en todos estos años, cómo era cuando empezaste y en qué se ha convertido. Parece que ahora hay casi una bipolarización en el mundo de la arquitectura; unos movimientos tremendamente exuberantes frente a movimientos más pequeños – ¡cómo RUSC mismo! – ¿Cuál es tu visión en todos estos años de experiencia?

  IGNACIO PARICIO

Teníamos un modelo de referencia; el trabajo profesional como jefe de despacho. Un estudio pequeñito, con estudiantes y arquitectos jóvenes, un modelo muy poco de negocio.

Cuando nos asociamos con Lluís Clotet, en el 1982 i 1983, compramos un piso. Él era amigo del que es ahora presidente del Banco Sabadell. Fuimos a verle y le preguntamos si veía bien lo que estábamos haciendo a lo que él nos dijo: “¿Qué cartera de clientes tenéis?” ¿Qué era eso de cartera de clientes? ¡No sabíamos lo que haríamos dentro de dos meses…! Nos miró con cara de pena y nos dijo “No os preocupéis, sois chicos listos y saldréis adelante”, queriendo decir; “no tenéis ni puñetera idea de lo que estáis haciendo”.

El contexto profesional es lo que más ha cambiado. Ahora para competir, se necesita un gran equipo asociado con ingenierías, a una inmobiliaria, una cartera de clientes… De hecho el concurso del Nou Palau Blaugrana lo hemos perdido por qué no íbamos con una ingeniería. Para ciertos trabajos, se tiene que trabajar así, mientras que en el otro extremo, trabajos como Arquitectes de Capçalera tienen un gran futuro. ¡Les han dado un premio!

Sabéis más de arquitectura que nosotros, tenéis muchísima más información. Lo que no se si tenéis es la misma capacidad de reflexión. Antes la información era muchísimo más baja, y las preocupaciones, mucho menores. Nosotros, pero, teníamos una valoración más reflexiva. Ahora la información os la dan como pan comido, power points, masticada, con la imagen puesta al lado y pasito a pasito.

 RUSC

En referencia a lo qué comentabas de que ahora funcionan los grandes despachos…

 IGNACIO PARICIO

No he dicho lo que funciona, sino que hay la opción, a mí me parecen para la sociedad más importante las otras. No creo en los grandes despachos, con tantas servidumbres y poca libertad para el ejercicio. Es más, ¡tienen que ser icónicos por narices! Porqué es que sino no lo rentabilizan. Es complicado ser buen arquitecto así.

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 RUSC

Queríamos relacionarlo con la evolución de la arquitectura, y su consecuente tecnificación. Parecen imprescindibles actualmente la intervención de ingenieros, calculistas y muchas otras personas frente a una situación antes, en los inicios de tu carrera, que no eran tan importantes.

 IGNACIO PARICIO

Yo tenía compañeros que se calculaban las estructuras, de hecho yo también. No es ni bueno ni malo, es diferente. El arquitecto debe tener conocimientos básicos suficientes para interrelacionarse con los demás profesionales. Es necesario tener  es formación sobre algunas intuiciones de confort, sostenibilidad, estructuras… que te permitan dialogar con los expertos. El famoso ejemplo del director de orquesta, sigue valiendo. Tener criterio es otra cosa, por eso tenemos que estar continuamente aprendiendo porqué tenemos que estar escuchando. Los arquitectos buenos son los que escuchan al especialista, aprenden i actúan.

Me preocupa el cambio en la normativa, se está sustituyendo el conocimiento por la normativa. Yo ODIO el código técnico. Lo que nació para fijar criterios y dar algún ejemplo de solución se ha convertido en un catálogo de estas. Las compañías de seguros, si no se hace lo que dice, no te aseguran. Es un arma definitiva, porque no hay ningún constructor o promotor que quiera correr ningún riesgo. Es una castración en vivo. Es despreciable.

Estamos restaurando un edificio con unos muros antiguos dónde no quiero insertar pilares. Colocamos unas pletinas adheridas a los lados que toman la carga vertical y para que no pandeen las cosemos… Pues no se puede. ¿Por qué? Por qué no está en el código técnico. ¡¿Cómo va a estar en el código técnico si me lo acabo de inventar?!

Escribí un artículo que decía “la norma o la vida”. La norma está matando la vida, la está sustituyendo. En las casas, nadie sabe que hay que ventilar. Antes, se ventilaba por las mañanas un ratito en función de la humedad. Ahora te obligan a poner unos ventiladores…

Hay otros daños más fastidiosos; el descrédito de la arquitectura más útil, mejor. El crédito de la arquitectura es en función de su papel social y político. Siempre ha sido un papel. La iglesia ha hecho catedrales y torres a ver quién las hacía más grandes y más altas. Ahora, en manos del dinero, ese papel es tan importante y se hacen tales barrabasadas… Calatravas y Zaha Hadids y cosas de estas… Tienen que hacer cosas cada vez más llamativas. Está bien una vez, como gracieta, pero basar tu arquitectura en estos retortijones me parece una tontería. Además, es vulgar…

 RUSC

Alguien decía que ahora ser diferente ya no es diferente. Esto ha llegado a la escuela. Hay asignaturas totalmente dedicadas al CTE, dónde solo importa cumplir la normativa y acabas atado a ella.

 IGNACIO PARICIO

 ¡Tú puedes hacer lo que te dé la gana! No te cierres la puerta, el que la cierra es la compañía de seguros! Se debe trabajar con el CTE, criticarlo y llegar a un acuerdo para decidir ciertos aspectos, las soluciones no pueden ser tan descriptivas.

 RUSC

Nos gustaría hablar sobre el peso de la construcción dentro del proceso conceptual. Quizás se busca más una forma definitiva, la “foto finish”, y se olvida el proceso constructivo dentro del desarrollo del proyecto.

 IGNACIO PARICIO

 Os diré que la culpa es nuestra, de los profesores de construcción. Confunden dos momentos muy importantes de la construcción.

El primero es la concepción inicial, y el segundo el desarrollo constructivo. Estamos renunciando al momento más importante; cuando tú imaginas el edificio, olvidamos los criterios técnicos.

Debería estar en los conceptos iniciales, porque genera forma. La segunda… Por mí que la hagan los aparejadores lo puedes delegar. Esto no quiere decir que tú no sepas hacer detalles, a veces, hay proyectos que nacen de ellos.

La única asignatura que es más formal en éste sentido es composición. Y ha desaparecido de la escuela, El último gran profesor de composición fue Rafael Moneo, dando proyectos parciales…

Hay pocos profesores de construcción con talla y con interés para eso. No creen que eso sea lo más importante. Quieren acercarse a la asignatura de proyectos y hacer prácticas sobre un proyecto que ya se ha hecho… Error garrafal, la construcción no puede añadirse al proyecto porque coge un papel muy secundario. ¡Tiene que estar todo en la cabeza en el momento de proyectar! Incluso los aspectos técnicos.

Antoni Gaudí, uno de los personajes que más sabia de construcción en su momento hizo unas burradas constructivas… Sin embargo, cuando estudias cómo está hecho el banco del parque Güell, o la cripta de la Colonia Güell, es maravilloso ver cómo maneja la construcción con los anti funiculares, y con las bóvedas… ¡Todo surge de la construcción! La construcción está allí para utilizarla, para proyectar. Pero si la hiper-valoras, harás proyectos convencionales.

Entre 1986 y 1987, hicimos una nave que era pura construcción. Unos muros con bloque de hormigón con unas cerchas de 35 metros de luz. El bloque no era nada, se convertía en un elemento resistente a través de la geometría.

Soy muy partidario de los proyectos parciales, en vez de repetir proyectos con cambio temático. ¿Por qué no hacemos proyectos que vayan dando papeles a situaciones diversas? Un proyecto en el que va a dictar sólo la estructura o el color o la función… No es que las demás desaparezcan, el proyecto, ha de subordinar las intenciones proyectuales a aquello que tu quieres que sea protagonista.

Un amigo de Lluís Clotet nos pidió un chaletito doble, por 25 millones de pesetas, honorarios incluidos. Yo le dije; lo vamos a hacer. Y si ese hombre está dispuesto a vivir en la casa que les haremos valdrá la pena. Lo tomamos como un desafío, y lo hicimos. Una casa guiada por el coste, trabajando con el presupuesto al lado, que iba guiando las decisiones del proyecto.

  RUSC

Hay algo que nos preocupaba en la escuela. Hay una gran presencia de la construcción relacionada con las estructuras de hormigón, las estructuras de acero. ¡Y es bueno que esté! Pero se nos habla muy poco de  otras alternativas que cada vez están más presentes, también muy buenas y muy baratas, y que creemos que funcionan, como el tapial, las estructuras de madera, la paja… ¿Qué futuro crees que tienen, que potencial encuentras en ellas?

IGNACIO PARICIO

 Me cuesta creer en el tapial o en la paja, aunque que creo que son magníficos. Pero hay temas sociológicos, de espacio ocupado con el coste que tiene… Asociaciones mentales directas a vivienda muy rústica van a frenar esta tipología de materiales.

Están apareciendo tal cantidad de cosas, que al final los barrerán. Es difícil adelantarse en el tema de los materiales. Lo que es importante es tener criterio y la mente muy abierta, que tengáis una mentalidad muy clara sobre los temas de sostenibilidad para poder escoger el material adecuado en cada caso. Profundizamos en esos diablos técnicos para el código y no profundizamos en el criterio para elegir el material para construir una casa.

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RUSC

¿Vamos muy bien no? Sigamos…

 IGNACIO PARICIO

¿Qué es lo que queréis hablar? ¿Qué nos queda?

  RUSC

Cerramos capítulo. Querríamos que nos hables un poco de tu obra, sobre todo en la ciudad de Barcelona; el Convent dels Àngels, la Boqueria, la Biblioteca de les Aigües, la Illa de la Llum…

 IGNACIO PARICIO

Pero ¿supongo que breve, no? Un flash, un comentario de cada uno.

 RUSC

Sí, por supuesto. Si quieres remarcar algo por especial interés…

 IGNACIO PARICIO

Será más dinámico si lo hacemos cómo un dialogo. Así no me enrollo tanto ¿Por cuál empezamos?

 RUSC

Por el que a ti te emocione, o al que tengas un especial cariño personal.

 IGNACIO PARICIO

De todos tienes recuerdos muy bonitos…

Os he contado cosas del almacén Simón en Canovelles y a la vez estábamos haciendo el Convent dels Àngels con Luís Clotet, aprendimos muchísimo porque era obra nueva y rehabilitación. Disfruté tirando forjados y encontrando sorpresas… Hubo todo ese placer de redescubrir, reinterpretar el espacio. Toda una aventura.

Cuando hicimos el Banco de España, en Gerona queríamos hacer algo monumental. Monumental en el sentido duradero. Un edificio que no envejeciese, con carácter. Un edificio de ladrillo portante con unos contrafuertes y arcos. La razón nuestra era ser coherente con el ladrillo. Y claro, el ladrillo era coherente con los arcos, ya que no queríamos poner hierro.

El primer proyecto junto con Lluís Clotet y Oscar Tusquets fue la restauración del Palau de la Música. La estructura de la cubierta se estaba cayendo. Aquella fue la obra más angustiosa de mi vida. Tocando conciertos abajo y nosotros arriba con estructuras que se habían visto reducidas hasta al 30%. Era jugarse la vida de una manera brutal.

Después estuvimos haciendo cosas más tranquilas… El Depósito de les Aigües, que lo vaciamos para conocerlo mejor. La interpretación que siempre hago es la de un edificio direccional por dentro y por fuera isótropo, ya que todas las fachadas son iguales. Queríamos respetar eso, poniendo la claraboya en el centro. Sin embargo, en el interior, los pegotes de hormigón forman muros que refuerzan la direccionalidad por dentro. Duró mucho tiempo, cambiaron de programa, cambió todo…

Después empezamos a hacer otros proyectos, cambiando el lenguaje y ya no dábamos tanta importancia a al tema de la movilidad mostrada en la materialidad. La restauración de la Boqueria. En ella había un muro perimetral, donde están las columnas ahora, llenas de bares y xiringuitos… Fue una idea muy bonita que nació en un curso de Lluís Clotet de dibujo.

En el curso decían: “Dibujad esto como si no existiera, como si esto no fuera así”. Te hacían mirar más allá de lo que veías. En la Boqueria fue: “Imaginaros que este muro que une todas estas columnas jónicas que cierran y ahogan el mercado se derriba”. Los alumnos dibujaban eso sin el muro, y salían unas perspectivas… A través de aquello surgió la iniciativa de hacer unos dibujos cartográficos con intención de explorar un recorrido peatonal que fuese del Liceo subiendo por la Boqueria, pasase por el dispensario antituberculoso y cruzase hasta el seminario de la universidad.

Entonces, se nos encargó el primer proyecto de la Boqueria. Allí tuvimos un problema muy grande; la gente, las personas que trabajaban en el mercado, ¡gente muy dura!, ¡Tienen un poder!…

La luz del mercado es muy bonita, con ese sistema de vidrios que prolonga las cubiertas y que abre todo el perímetro de manera que el espacio se abre… Estoy muy orgulloso del resultado final de un proyecto, que venía de una idea de la Escuela.

Después de eso hicimos proyectos como algunas casitas, pequeñas… la de Alicia, o la de Ferran Adrià. El edificio de Alicia con una estructura en la cual el núcleo estabilizador son los baños y habitaciones de servicio. No hay prácticamente pilares, luces de 11 metros que se apoyan en fachada, sobre carpinterías estructurales. La relación con el exterior es perfecta. La sensación interior de espacios muy grandes es extraordinaria.

Quizá uno de los últimos fue la Illa de la Llum, la Casa de Simón… Fue un cabreo monumental porqué la promotora y la constructora eran una misma entidad y la obra se hizo muy mal, de hecho yo dimití. Dimitimos. Estoy orgulloso del resultado pero es quizá la obra que peor recuerdos tengo del proceso.

 RUSC

No, pero se valora… Un compañero nuestro que está en el Vallés, hablando con un profesor, dijo que probablemente sea uno de los mejores edificios de vivienda que haya en Barcelona.

 IGNACIO PARICIO

Seguramente… Yo soy más auto-crítico. Creo que su papel urbano está muy bien. Las plantas, la galería están bien, pero funciona peor de lo que  pensábamos, porque hace mucho viento. No lo supimos resolver, frente al mar el viento es enorme. Claro, te pones a cenar a la terraza y se te vuela todo. Teníamos que haber pensado en reforzar aún más el filtro exterior…

Las plantas no son muy buenas. La planta general es buenísima, pero la planta de vivienda no. Mi idea era venderlo diferente, dije: “¡No seáis burros! ¡Vamos a venderlo por metros de fachada! ¡Y que hagan lo que quieran! ¿Por qué no les damos 10 metros de fachada?”. ¡Que cada uno haga lo que le da la gana! Vendamos la vivienda por metros de fachada y no la vendamos por número de dormitorios.” Me pareció un error de medición. Es como ir a comprar salchichón y me preguntan “¿Cuantos gramos de salchichón quiere?”,  a lo que contesto “La densidad del salchichón no me la sé, pero póngame 10 centímetros que veo claramente lo que es”.

RUSC

Hubiese sido bonito esto de la fachada…

 IGNACIO PARICIO

Si, venderlo por metros… yo creo que sí. Que hubiese sido un caso más importante…

 RUSC

Como el Walden 7 –Ricardo Bofill- que se hizo por módulos…

 IGNACIO PARICIO

En el Walden 7 se ha hecho. Mi mujer, que es interiorista, una vez tuvo que unir tres módulos y funcionó perfectamente. Es una cosa histórica de los tiempos en los que Ricardo Bofill era un gran arquitecto y hacia inventos geniales.

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 RUSC

Si pudieras extenderte un poco más sobre lo que has comentado al principio, en lo que estás trabajando ahora, de teórico, sobre el proceso de proyección en que basas tu investigación…

 IGNACIO PARICIO

 Me preocupa como enseñamos en la escuela. Y por eso me he dedicado a reflexionar sobre ese proceso de proyecto que queremos transmitir.

El proceso de proyecto tradicional se aprendía en los despachos. Teníamos contacto con el despacho, y ya empezábamos a recibir información por rozamiento. Hoy todavía puedes identificar la pirámide de Oriol Bohigas, la de José Antonio Coderch… Eso ya no puede existir, no se os puede contratar en los despachos para formaros… No hay tiempo de charlar en los despachos… Tenéis que ser machacas eficaces.

RUSC

Totalmente de acuerdo…

IGNACIO PARICIO

[risas], Bueno, no sé si sigue siendo así. Hago una interpretación…

No digo que nosotros no afilásemos lápices, remendásemos y rallásemos planos. Claro que hacíamos trabajos de machacas, pero en un clima más tranquilo. ¿Cómo hacer eso en la escuela?

Proyectos es un sistema que siempre se ha basado en intentar rehacer lo mismo, por rozamiento, por erosión, por contacto… Pero cada vez las clases son más multitudinarias y hay mucha tendencia a hacer sólo anteproyectos, con más componente formal.

He intentado ver como son otros procesos creativos, a  través de esos, he segregado cuatro cosas, que he visto que eran las más importantes:

La primera: Aprender a mirar. Hay que tener una mirada crítica, profunda. Saber mirar quiere decir, primero, que todo es arquitectura y segundo, que cada vez que veis algo preguntaros por qué os gusta. Cada uno tiene su mirada. Pero lo importante es que es una mirada inquisitiva, profunda, crítica.

 Pasamos a la segunda, en la que vas almacenando un bagaje. Tienes que formar un bagaje intelectual, amueblar tu cabeza, cuando estudias construcción, viajas, observas… lo tienes que mimar, tu cabeza es tu tesoro. Aprender a ordenar y crear tu repertorio.

La tercera aparece cuando tienes ideas. Hay un periodo de pausa, de inquietud. Has preparado tu cabeza para que siga funcionando. Cuando no trabajamos en el proyecto el cerebro sigue trabajando. Esos mecanismos no son “automáticos”, evidentemente son automotores y se educan. Por lo tanto, hay que enseñar a la gente a formar la inteligencia creativa.

Y finalmente, la más dura de todas, es la inteligencia ejecutiva. La auto-crítica. No hay nada más difícil que decir que no. Es como matar a un hijo, terrible, durísimo. Con una idea no se hace un proyecto, tiene que haber ideas que vienen de lugares muy diferentes que convergen, que se juntan. Se necesita un tiempo para auto-recortarse, añadir la propuesta y conseguir algo mejor con ella.

Criticar, podar, eliminar, seleccionar, esas cuatro cosas tendrían que enseñarse en proyectos.

Me gustaría que se cambiase el objetivo pedagógico, centrándose en los primeros años en aprender a mirar, después en formar un buen bagaje intelectual, en crear mecanismos reflejos de creación y por fin en ser crítico.

¡Toma!, Me he quedado tranquilo…

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